Consagración

Queremos ser signos del Reino por nuestra consagración total y exclusiva al amor de Cristo.»

Jesucristo nos ha invitado a dedicar nuestra vida total y exclusivamente a Él y al anuncio de su Reino, siguiendo su ejemplo de castidad, pobreza y obediencia, mediante votos privados.

Por medio del consejo evangélico de castidad nos consagramos al amor de Cristo, nuestro Esposo, con corazón indiviso, en una vida célibe. Hacemos voto de pobreza, buscando que sea Cristo nuestra única riqueza. A ejemplo de Jesucristo obediente al Padre,  vivimos la obediencia con espíritu filial, lleno de  fe y de confianza, conscientes de su valor redentor.

 

Llevamos una vida de servicio alegre, activo y lleno de iniciativa para entregarnos en la vida comunitaria y en la actividad apostólica.

Las consagradas del Regnum Christi hacemos dos promesas específicas:

  • Vivir la misión de colaborar para que se haga presente el Reino de Cristo con espíritu de servicio, humildad y disponibilidad.
  • Vivir el espíritu de comunión en la familia del Regnum Christi y en la Iglesia, testimoniando la caridad de palabra y de obra con quienes viven y trabajan con nosotros