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“Podemos responder a Dios con este grano de mostaza que somos”: entrevista a Nancy Nohrden, Directora General de las Consagradas del Regnum Christi 

Nancy Nohrden, Directora General de las Consagradas del Regnum Christi, estuvo en Brasil en visita canónica a las consagradas del territorio. Nancy visitó los lugares donde las consagradas están presentes: Brasilia, São Paulo y Curitiba. 

El objetivo de la visita fue conocer la realidad apostólica del Regnum Christi en Brasil y experimentar, junto con las consagradas, la misión que realizan en el país. 

 Además de encontrarse con las consagradas, Nancy participó de diversas actividades con las secciones del Regnum Christi. Se reunió con señoras, con jóvenes, miembros del ECYD, los Legionarios de Cristo y visitó los Colegios Everest de Brasilia y Curitiba. 

Compartimos aquí una charla Regnum Christi Brasil tuvo con Nancy Nohrden, Directora General de las Consagradas: 

Nancy, es la segunda vez que vienes a Brasil. ¿Cómo te sientes aquí? ¿Qué es lo que más te gusta? 

El tesoro de Brasil son sus personas. Es un lugar de naturaleza bellísima y una cultura muy rica, pero sobre todo, los brasileños son maravillosos. Creo que tienen una combinación de sensibilidad espiritual, lucidez intelectual y una afectividad y emotividad integrales que hacen muy completa la experiencia de entrar en contacto con ellos. Es realmente un don el poder encontrarnos como personas, como hermanos y hermanas en el Regnum Christi, encontrarnos con los Legionarios y con las consagradas de este territorio. 

 ¿Cómo ves la misión de las consagradas en Brasil? 

 Yo diría que seguimos construyendo un camino. No sólo las consagradas, sino todo el Regnum Christi. Después de nuestra crisis institucional, pasamos largos años reconstruyendo el horizonte de cómo existir como familia espiritual y cuerpo apostólico, y también como sociedad de vida apostólica, y cómo seguir adelante. Y ahora veo que estamos en la búsqueda de un nuevo horizonte apostólico. De una visión compartida, tratando de escuchar hacia dónde nos lleva el Señor. Es un discernimiento apostólico de la realidad del mundo de hoy. Veo que las consagradas están en este proceso, siempre centradas en lo que es más esencial para su vocación y misión, viviéndolo en profundidad y compartiendo esta misión con toda la familia del Regnum Christi; y creo que estamos creciendo, integrando lo que es nuestra nueva realidad, siempre con más paz, fuerza y esperanza. 

 ¿Cuáles son los mayores retos a los que se enfrentan las consagradas en este momento? 

Los desafíos que enfrentamos hoy siguen siendo los mismos para toda la familia del Regnum Christi. Allá donde voy, en las visitas que hago, siempre hay una petición muy bonita que refleja el aprecio y la valoración de las consagradas, siempre es: “mándanos más consagradas”. Y yo siempre digo que es algo que nos encantaría poder hacer. Así que este es el reto, no sólo para las consagradas, sino para todos los miembros de la familia: asimilar que somos limitados y que estamos ante una invitación de Dios de decir que sí, pero sabiendo que somos limitados, tenemos que ir descubriendo a qué podemos decir que sí con la gente que tenemos y en los lugares donde estamos.  

Necesitamos una mirada de esperanza, para responder a Dios con este grano de mostaza que somos, que puede crecer hasta convertirse en un gran árbol del Reino de Cristo. Ahí estamos intentando integrar nuestra realidad con una nueva narrativa de esperanza. 

Sabemos que la promoción vocacional es una prioridad en todas las ramas. ¿Cómo se ha realizado este trabajo entre las consagradas? 

Me gustaría compartir una reflexión que tuve hace unos días en una conferencia del Cardenal João Braz de Avis, Prefecto para la Vida Consagrada. Dijo que todo el mundo se queja de un aparente declive o disminución de la vida consagrada en la Iglesia cuando hablamos de números. Él trabaja en el dicasterio de la vida consagrada en la Iglesia, y dijo: “yo no veo declive, yo veo una transformación” sino una transformación, y es que algo nuevo está naciendo en la Iglesia y que tenemos buscar ese “algo nuevo” acogerlo y potenciarlo. Les comparto esto, porque a mí me dio una nueva esperanza, una visión teologal. Y pensaba que las jóvenes que están haciendo el discernimiento de la vida consagrada no son muchísimas, pero Dios sigue llamando, y eso es evidente. En las secciones de jóvenes, colegios y universidades vemos que cuando tienen un encuentro profundo con Cristo, se abren a la pregunta de ¿por qué Dios me puso en este mundo?, y entonces surge la cuestión vocacional. Queremos que las personas lleguen a su plenitud vocacional, y creo que sí hay que acompañar esta búsqueda vocacional, pero sin caer en la desesperanza por cuestión de los números. Es aquí donde tenemos que poner una mirada teologal, y ver lo nuevo que Dios está haciendo. 

¿Qué te parecieron los apostolados en Brasil? ¿Alguno te sorprendió? 

Durante la visita nos han mostrado y explicado muchas iniciativas apostólicas: Visité los colegios, las secciones femeninas, el ECYD, los formadores, etc. Lo que más me llamó la atención fue el ver cuánto se ofrece como puente la catequesis en muchos lugares, identificando la necesidad de una catequesis profunda, atractiva y formativa, y esto parece ser un puente para que las personas entren en contacto con el carisma del RC, y descubran los apostolados para involucrarse más en la vivencia de su fe. También conocí los apostolados más sociales, como Superação y Cristo da Rua, por ejemplo. Pude ver que todos los miembros son apóstoles y esto implica una gran valentía para llevar a Cristo a todas partes. Eso me hizo muy feliz. 

¿Qué mensaje enviarías a todos los miembros del Regnum Christi en Brasil? 

En las reuniones que tuvimos con las personas durante estos días, la pregunta de fondo que hicimos fue: “¿Cómo ha entrado Dios en mi vida a través del Regnum Christi? ¿Y de qué forma?”. Y ha sido realmente una experiencia bella el compartir experiencias personales de la actuación de Dios en la vida de cada persona. Y quizá esto sería mi mensaje: “Vale la pena de vez en cuando poner pausa, detenerse, reflexionar y ver cómo Dios está haciéndose presente aquí y ahora en nuestras vidas; reconocer su presencia y su acción… Por un lado, esto aumenta la gratitud en nuestros corazones y permite que Dios habite en nosotros, y también esto nos ilumina sobre cómo Dios puede entrar en la vida de otras personas, y potenciarlo para que suceda y Dios pueda hacerlo a través de nuestra colaboración y entrega a Él.”